Es notable la abundancia de comentario sobre el tema de la felicidad en el trabajo en este y otros blogs que leo. El concepto “felicidad” es, en efecto, uno de los más frecuentes en la nube de tags que acompaña esta página. Está situado por encima de conceptos como ”gestión de talento” (4), “management” (5) ó “comunicación” (4), y se menciona de manera tan frecuente como “recursos humanos”, “coaching” o “desempleo”.
Nos encontramos pues con uno de los conceptos top ten del Blog. Compruebo también que en la nube aparecen muy mencionados otros dos tags a mi modo de ver complementarios a este de felicidad en el trabajo y sin los cuales estaría incompleta cualquier consideración de la misma. Me refiero al “compromiso” (el segundo más frecuente con 23 menciones) y “motivación” (9 menciones). Entre los tres suponen el 20% de los Blogs escritos desde su inicio.
Y ¿por qué considero los tres conceptos aquí? En primer lugar porque leyendo los blogs siempre me pregunté acerca de su interdependencia y segundo porque no he visto ninguna mención al respecto en los mismos. Las preguntas que me he hecho siempre son del estilo a si un empleado feliz es un empleado motivado o si la felicidad en el trabajo lleva aparejada el compromiso; o si puede haber gente comprometida y motivada pero infeliz o motivada o feliz pero no comprometida o desapegada.
En el terreno del liderazgo está claro que son tres valores clave que marcan estilo dependiendo del lugar e importancia que cada cual les otorgue. Hay líderes enfocados a la felicidad de su gente, a la motivación óptima para el rendimiento y, por último, líderes cuya meta es conseguir compromiso. Posiblemente también la Cultura de las Organizaciones es de uno u otro tipo en función de estas mismas consideraciones.
Mi impresión es que es una mala estrategia destacar en importancia uno de los elementos relegando a los dos restantes a posiciones secundarias. En otras palabras: acaba siendo un mal líder el enfocado al compromiso que cree justificado relegar la motivación y la felicidad, o el que se emplea en conseguir hacer felices a su gente olvidando que hay que alimentar los otros dos asuntos.
Creo en fin que estas consideraciones van más allá de un simple pasatiempo mental o de ganas de hacer malabarismos con las palabras y los conceptos. Soy de la opinión, por el contrario, que aclararse uno mismo en relación con ellas y colocar en el orden adecuado los tres términos de la ecuación es clave a la hora de tomar decisiones relacionadas con las personas.
Yo tengo mi propia opinión al respecto. Creo que la clave está en ese punto intermedio entre los tres conceptos que son, querámoslo o no, interdependientes. La clave en liderazgo y en gestión de talento está en encontrar ese punto. Un lugar en el cual se encuentra una motivación óptima, con una felicidad razonable y un compromiso adecuado. Quizá no en intentar maximizarlos por separado.



