jueves, 24 de mayo de 2012

Felices, motivados y comprometidos.


Es notable la abundancia de comentario sobre el tema de la felicidad en el trabajo en este y otros blogs que leo. El concepto “felicidad” es, en efecto, uno de los más frecuentes en la nube de tags que acompaña esta página. Está situado por encima de conceptos como ”gestión de talento” (4), “management” (5) ó “comunicación” (4), y se menciona de manera tan frecuente como “recursos humanos”, “coaching” o “desempleo”.

 

Nos encontramos pues con uno de los conceptos top ten del Blog. Compruebo también que en la nube aparecen muy mencionados otros dos tags a mi modo de ver complementarios a este de felicidad en el trabajo y sin los cuales estaría incompleta cualquier consideración de la misma. Me refiero al “compromiso” (el segundo más frecuente con 23 menciones) y “motivación” (9 menciones). Entre los tres suponen el 20% de los Blogs escritos desde su inicio.

Y ¿por qué considero los tres conceptos aquí? En primer lugar porque leyendo los blogs siempre me pregunté acerca de su interdependencia y segundo porque no he visto ninguna mención al respecto en los mismos. Las preguntas que me he hecho siempre son del estilo a si un empleado feliz es un empleado motivado o si la felicidad en el trabajo lleva aparejada el compromiso; o si puede haber gente comprometida y motivada pero infeliz o motivada o feliz pero no comprometida o desapegada.

En el terreno del liderazgo está claro que son tres valores clave que marcan estilo dependiendo del lugar e importancia que cada cual les otorgue. Hay líderes enfocados a la felicidad de su gente, a la motivación óptima para el rendimiento y, por último, líderes cuya meta es conseguir compromiso. Posiblemente también la Cultura de las Organizaciones es de uno u otro tipo en función de estas mismas consideraciones.

Mi impresión es que es una mala estrategia destacar en importancia uno de los elementos relegando a los dos restantes a posiciones secundarias. En otras palabras: acaba siendo un mal líder el enfocado al compromiso que cree justificado relegar la motivación y la felicidad, o el que se emplea en conseguir hacer felices a su gente olvidando que hay que alimentar los otros dos asuntos.

Creo en fin que estas consideraciones van más allá de un simple pasatiempo mental o de ganas de hacer malabarismos con las palabras y los conceptos. Soy de la opinión, por el contrario, que aclararse uno mismo en relación con ellas y colocar en el orden adecuado los tres términos de la ecuación es clave a la hora de tomar decisiones relacionadas con las personas.

Yo tengo mi propia opinión al respecto. Creo que la clave está en ese punto intermedio entre los tres conceptos que son, querámoslo o no, interdependientes. La clave en liderazgo y en gestión de talento está en encontrar ese punto. Un lugar en el cual se encuentra una motivación óptima, con una felicidad razonable y un compromiso adecuado. Quizá no en intentar maximizarlos por separado.











miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Nos tomamos un café?


Desgraciadamente en los últimos meses (ya años) y debido a la crisis, he recibido numerosas llamadas de Directores de Recursos Humanos, clientes o amigos siempre, que te dicen: ¿Tomamos un café? Los motivos, como os podéis imaginar, no suelen ser para comunicarte una promoción o un buen cambio de empresa (entonces la llamada sería otra). Los motivos para el café, que muchas veces es una comida o una cena pero no sé por qué siempre se dice lo del café, os los podéis imaginar todos:

- Estamos en una fusión y voy a quedar relegado, no sé qué hacer
- Producto de la fusión (o restructuración) se traslada la sede y una de dos, o me voy, o me van
- La situación es muy difícil y me estoy planteando dejar la empresa, pero no sé si cambiar de compañía o negociar lo que pueda y dedicarme al coaching o a la consultoría
- Me van a despedir
- Me han despedido

Y traigo esto aquí para compartir algunas de las reflexiones que esto me suscita:
- Qué difícil es buscar ese sabio equilibrio entre el realismo y el optimismo. Hay que transmitir ánimo y ayudar a poner en valor las fortalezas, pero hay que ser muy realista. Por ejemplo, dedicarse a la consultoría en los tiempos que corren es una heroicidad, y el principal criterio de éxito hoy día es la supervivencia. Si no te quedan más opciones vale, pero salir de una empresa voluntariamente para dedicarse a la consultoría no se lo puedo recomendar a nadie. Ojo!, que yo lo hice, estoy encantado y lo volvería a hacer, pero no es nada fácil y hay que hacer muy bien algunos deberes
- Hace unos años, para que te ficharan en una empresa habías de estar en otra. Si estabas en tu casa es que habías hecho algo. Hoy día no. Hay excelentes profesionales que están en su casa y han dejado la compañía por causas totalmente ajenas a su valía profesional. El problema de estar en casa es que allí seguro que no te va a ir a buscar nadie. Mantenerse activo y en el mercado es crítico. Y dejarse ayudar profesionalmente en estas situaciones puede ser muy útil (yo no me dedico a ello, pero hay excelentes profesionales que sí)
- Y para no extenderme más. Si hay algo que caracteriza la situación actual es la incertidumbre. Hay situaciones hoy que serían impensables hace un año. Pues bien, dentro de un año lo mismo. Y pueden haber cambiado las cosas radicalmente. A veces es mejor no precipitarse. Adaptarse, saber buscar lo bueno de lo malo, buscar otros estímulos, aprovechar para formarse en algo… Seguro que hay opciones para hacer más llevadera la travesía del desierto y recordemos que no hay mal que cien años dure

Qué ganas tengo de que empiecen las llamadas diciendo ¡vamos a celebrarlo!  ¿Cuántos cafés más me tendré que tomar?

lunes, 21 de mayo de 2012

¿DÓNDE ESTÄN LOS LÏDERES?
No me suelen gustar aquellas referencias a "la falta de algo" ya que a veces esconden análisis poco profundos. Por eso, pido disculpas por el título de este post. Sin embargo, la lectura del último libro de José Antonio Marina titulado "La inteligencia ejecutiva", me ha generado una reflexión cuya conclusión es que nos faltan líderes en el ámbito político para abordar y afrontar los problemas actuales. Intentaré explicarme. La primera idea que me llamo la atención del libro es que la capacidad de fijarnos metas, y perseguirlas a través de proyectos, es una de las características del ser humano que nos diferencian de los animales, y una de las claves de la educación y el aprendizaje. Rápidamente pensé en que el proyecto de Europa y del euro han sido durante los últimos 50 años una de las razones de la prosperidad europea y de la ausencia de conflictos en nuestro continente. Ha generado ilusión y ha promovido reformas y mejoras en el nivel de vida de los ciudadanos. Y sin embargo, tengo la impresión de que la mayoría de los líderes europeos actuales ya no se creen el proyecto. Nunca es bueno generalizar, así que para compensar voy a personalizar. Ángela Merkel, y su gobierno, no se cree el proyecto europeo. A partir de esta afirmación, y si atendemos a lo que sugiere la noción de inteligencia ejecutiva, es evidente que necesitamos un nuevo proyecto común. La segunda reflexión se produjo al pensar en las características que les solemos pedir a los "líderes" en la empresa; a los directivos, jefes y supervisores y a lo que les decimos que deben hacer para ser mejores gestores. La conclusión terrible: necesitamos nuevos líderes o alternativamente que los que hay aprendan a serlo. Los necesitamos en la parte política y en la parte económica (BCE, EBA, etc.). Creo que sus capacidades como líderes son muy mejorables, al menos por las razones que señalo a continuación: - Tienen poder pero carecen de autoridad, puesto que no consiguen convencer ni a los electores ni a los inversores. - No reconocen sus errores. Mantienen sus ideas sin aceptar puntos de vista alternativos. - No explican lo que están haciendo o no haciendo, y cuando lo hacen no tienen en cuenta a los ciudadanos. - No controlan la situación y no son capaces de influir en aquellos que no creen en el euro y en Europa. - No están consiguiendo motivar a los ciudadanos de los países en pos de algo, sino que están apelando a la resignación y el miedo. - No están estableciendo objetivos realistas y alcanzables. Para terminar mi reflexión, me preguntaba que pasaría ante esta falta de capacidad de liderazgo en una empresa normal. Seguramente la persona o el equipo que mostrará tales debilidades y no las tratará de corregir, tendría problemas. La pena es que en el caso que nos ocupa los problemas los estamos sufriendo nosotros. Sé que no voy a conseguir nada con esta reflexión pero aún así aquí queda.

lunes, 7 de mayo de 2012

HappyShifting, ¡No renuncies a ser feliz trabajando!


El HappyShifting es una tendencia que busca fomentar que las personas tomen las riendas de su vida, una actitud que te permita tener una vida más plena, más feliz. Trata de cambiar la mentalidad negativa del trabajo, tan extendida en nuestro país.

Si tu trabajo no te gusta, no te resignes, actúa. Trata de cambiar lo que no te encaja, y si no puedes lograrlo, busca alternativas y di “No”. Hay que decir “No” a las malas empresas, a los malos trabajos, a los malos jefes… pero también el atreverse a decir “Sí” a lo que nos gusta, a lo que queremos hacer, a nuestros sueños. 

Claver Munguía sin haber cumplido los treinta, dejó una gran multinacional para montar Coco Dress Mexico, su sueño: “Decidí que merecía la pena arriesgarme a montar un negocio de ropa y dedicarme al mundo del diseño, volcándome 100% en lo que es mi pasión”. Un caso parecido es el de Prado Arriero que renunció a un estupendo puesto para poder disfrutar más de su vida y entonces fundó Enclase Toledo: “Cansada de no tener horario de trabajo y casi sin vida personal decidí darle un giro a mi vida. Mi pequeño negocio me está reportando enormes satisfacciones tanto profesionales como personales y sobre todo, ha mejorado mi calidad de vida”.

Como decía la actriz Mae West “Hemos puesto años a la vida y no vida a los años” y eso tiene que cambiar ya que nuestro tiempo es muy valioso, pero limitado. Tenemos que encontrar la forma de llenar, como decía Rudyad Kipling, cada minuto de sesenta segundos que nos lleven al cielo. Pasamos casi un tercio de nuestra vida trabajando, y no podemos dejar que se convierta en una condena, porque sólo se vive una vez.

Gandhi decía que “En la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad”, pero sin embargo nuestra sociedad parece ignorarlo. Vivimos en un mundo en el que todo pasa, y parece que tiene que pasar, a velocidad de vértigo: hay que estudiar, encontrar un trabajo, casarte, comprarte un casa, comprarte un coche, tener, hijos, tener un trabajo mejor, comparte otra casa mayor, comprarte otro coche mejor… ¿Por qué tiene que ser así? ¿Qué sentido tiene? 

En la película “Up in the air”, George Clooney interpreta a un experto en despedir personas. En una de las escenas, tiene que comunicar a un veterano profesional que han decidido prescindir de él. El curtido profesional se enfada mucho al oír la noticia, pero toda su furia desaparece cuando Clooney le pregunta “¿Era este el trabajo de tu vida? ¿Esto es lo que has querido hacer siempre?”. Al no obtener respuesta, le vuelve a preguntar “¿Por cuánto renunciaste a tus sueños?”, a lo que el hombre, mirando al suelo, respondió “Por 27.000 dólares”.

¿Tenemos la vida que queremos o la que las circunstancias nos ha puesto delante? Hay que despertar, tratar de vivir conscientes, coger las riendas de nuestra vida. En el libro “La Pirámide Hueca” que tuve la suerte de escribir con mi hermana, tratamos de buscar una reflexión a través de un sencillo cuento para hacer ver la importancia de desarrollar todas las facetas de nuestra vida: nuestros sueños, nuestra pareja, nuestra familia, nuestro trabajo, etc. Renunciar a encontrar la felicidad en alguna de ellas, es cerrarnos puertas a la felicidad. No te resignes, porque la resignación es una muerte en vida, y la felicidad es posible si estás dispuesta a luchar por ella.

sábado, 5 de mayo de 2012

RECURSOS HUMANOS, QUO VADIS?

A finales de la semana pasada, ésta ha pasado en un suspiro entre tanta fiesta y puente - menos mal que los representantes de la patronal y de los sindicatos ya habían llegado a un acuerdo hace meses sobre traslado de las fiestas a los lunes y la supresión de los puentes-, he tenido la oportunidad de compartir una agradable conversación con uno de los profesionales que en mi opinión más conocen en este país sobre desarrollo profesional y reclutamiento directivo. Hacía unos días habían presentado un estudio que han realizado para saber cuál era el estado de la cuestión en la gestión y el desarrollo de las personas en la empresa en España, lo titularon “El momento de la verdad”. La verdad es que tengo para mí que cada momento es el momento de la verdad y sólo se puede actuar con verdad en cada momento. El estudio en el que participaron más de una veintena de empresas y que se condujo con entrevistas cualitativas a las direcciones de Recursos Humanos plantea en todo caso el sentir de estos profesionales. Como todo está sometido al “momento” que cada empresa y profesional está viviendo, pero lo que parece claro es que podemos sacar algunas conclusiones sobre las tendencias futuras de hacia dónde se están moviendo y se moverán en un futuro las iniciativas de recursos humanos y que algunas en nuestra opinión destacamos como más relevantes:
         - Racionalización y reducción de la formación académica indiscriminada (másters,cursos superiores, etc) y mayor foco a desarrollo profesional vinculado a áreas de mejora detectada y en clara conexión con los resultados.

- Simplificación de los modelos de competencias, siendo ésta una práctica que cada vez más se conecta exclusivamente al desarrollo profesional y no con las evaluaciones de resultados.

- Gran irrupción e impacto de los conceptos vinculados a Principios, Valores y Actitudes que empiezan a ser uno de los ejes más valorados a la hora de identificar la aportación de valor de las personas a la organización.

- Aumento de los sistemas para detectar y mejorar la motivación y el compromiso de los empleados a través de encuestas de clima o compromiso, implantación de modelos de conciliación,etc. 
- Mayor atención a la gestión de planes de sucesión con medidas enfocadas a los mapas de talento, potencial, desarrollo de habilidades e intensificación de la promoción interna. 
- Concentración de la formación y el desarrollo en los directivos abandonando en cierta medida la formación en los niveles intermedios. 

En definitiva, un buen catálogo de iniciativas, que al final seguro que redundan en la mejor dirección de las personas. Personalmente destacaría como uno de los pilares del futuro la gestión por valores integrada dentro del sistema de evaluación, creo que en estos momentos y en el futuro va a marcar la diferencia entre unas organizaciones y otras.



Si queréis consultar el estudio comentado podéis hacerlo en el siguiente link:


http://www.euroresearch-eq.com/docs/Elmomentodelaverdad.zip

lunes, 30 de abril de 2012

Tres libros para pensar, comprometerse y gozar

Drucker y Vargas Llosa resultarán familiares para la mayoría de los lectores. Hitchens, por otra parte, periodista, polemista y escritor muy conocido en el ámbito anglo-sajón por su vida y sus libros (Dios NO Es Bueno y Dios NO Existe), lo es menos por estos lares aunque espero que su último libro “Hitch-22” corrija este estatus.
¿Qué tienen en común?  Que he leído el último libro de cada uno de ellos, y los tres, muy diferentes, me han puesto las pilas en la misma medida.
Drucker ya murió en 2005 a la vetusta edad de 96 años, pero una re-edición de su maravillosa e inspiradora auto-biografía “Mi Vida y Mi Tiempo” nos da la oportunidad de realizar un viaje fascinante por el siglo XX, guiados por su sabia mano.  Drucker es conocido por ser el primer teorizador realmente visionario sobre el comportamiento organizativo y el liderazgo, de hecho, se dice que inventó la palabra “Management”. Lo que tranquiliza de leer a Drucker, quien vivió todas las peores crisis de su siglo – las dos guerras mundiales, los derrumbes financieros que siguieron a ambas contiendas, y la transformación profunda y a menudo traumática  en el modo de articular las organizaciones -  es que se superan. En estos tiempos un mensaje esperanzador, venga de donde venga, no viene mal, y si es de Drucker, mejor. Drucker es posiblemente el último pensador y teorizador sobre el comportamiento de las organizaciones que reúne bajo un mismo sombrero al humanista, al académico y al filósofo, con un conocimiento enciclopédico y una experiencia prodigiosa que abarcan prácticamente todo un siglo. ¡Y qué siglo!    
Hitchens, irónico, lúcido, y totalmente comprometido con las grandes causas y luchas desde los 60 hasta hoy, también comparte con nosotros su vida y su evolución personal y política desde la marginalidad izquierdista hasta su liberalismo militante de hoy.  Su libro revindica el pensamiento, la razón, el respeto por la diversidad y la tolerancia comprometida, no pasiva, ante el auge de los fundamentalismos de diferente pelaje.
¿Y qué decir de Vargas Llosa?  Su última contribución al debate sobre la cultura contemporánea, “La civilización del Espectáculo” tiene todo lo que podamos esperar de él: polémica, variedad, prosa estimulante y vigorosa, y sobre todo: ¡ideas!
En esta era en la que la Cultura, en su sentido con C mayúscula, está probablemente a punto de extinguirse, la pregunta del millón es: ¿cómo luchar contra su trivialización ?  Vargas Llosa construye – con su colección de ensayos y artículos – un buen caso para luchar contra el denominador común cultural, es decir, la banalización supina de los medios para acomodar al mayor número de gustos posibles. Para los que creemos que el desarrollo personal y profesional requiere salir de nuestra zona de confort, porque allí no aprendemos nada, condenar nuestra cultura a no plantear las preguntas difíciles y a regurgitar simplificaciones en vistosos titulares es dar el puntillazo a nuestro futuro como civilización. A ver qué os parece.

Diana Clarke
diana.clarke@managersstudio.es
www.managersstudio.es

viernes, 27 de abril de 2012

El mejor trabajo del mundo…

… no existe.
 Acaban de comentar que Ben Southall que hace tres años apareció en todos los medios de comunicación como la persona que había conseguido el mejor trabajo del mundo, consistente en “vigilante” de la isla de Hamilton, en el estado australiano de Queensland reniega de dicho trabajo. Al parece el trabajo consistía en algo en lo que sueñan miles de personas (al menos él lo consiguió tras vencer a 35.ooo competidores): pasear por las playas de una isla tropical y paradisíaca, nadar y bucear y disfrutar su clima para promocionar la isla. El puesto incluía casa, piscina y equipo de golf, y el salario era de unos 100.000 $ anuales.
Según comenta el “afortunado” trabajador, el trabajo le ha supuesto recorrer más de 1.500 kilómetros, sufrir una picadura de medusa que podía haber sido mortal y romper con su novia a causa del estrés laboral.
Hay quien, al leer esto, comentará socarronamente aquello de “Dios da pañuelo a quien no tiene mocos…”. Es posible. Pero también me sugiere una interesante reflexión respecto a cuál es el trabajo ideal.
Si pensamos por un momento las condiciones laborales descritas parecen ideales pero ¿para quién?
Parecen condiciones ideales para alguien cuya principal aspiración profesional sea pasear, tomar el sol… es decir para quien ambiciona el “dolce fare niente” de los clásicos. Lamentablemente tenemos que decir que alguien cuya máxima aspiración profesional consiste en no hacer nada… el paraíso no existe. Las vacaciones, y, en general, el ocio, son tan agradables y tan “dolce” por oposición al trabajo y al nec-ocio.
Dicho de otro modo, el descanso es agradable… cuando estás cansado. Cuando no, puede ser aburrido y llevarte al hastío. De ahí al estrés, a romper con tu pareja o a sentirte “amargado” (sin ilusiones), no hay más que un paso.
Para quien aspire a crecer y desarrollarse realizando un trabajo (o, más genéricamente, una actividad, cualquier actividad) que genere riqueza (valor) para los demás, para la sociedad, para ti mismo, para la familia… para quien aspire a divertirse realizando una actividad fructífera (obtener un salario mensual que te permita vivir lo es)… su ideal posiblemente no sea ese trabajo ideal en la isla de Hamilton.
En resumen, el trabajo ideal no existe, aunque me encantaría pasar unas vacaciones retribuidas en esa isla.